¿Por qué ponemos el árbol de Navidad?

Al comenzar el Adviento le surgió una duda a nuestros hijos: 
Si donde nació Jesús era casi todo desierto,
¿cómo puede ser que pongamos árboles de Navidad?
Y como toda pregunta que hace un niño, debe ser contestada. 
Les pareció tan interesante la historia que nos pidieron si la podían contar a sus amigos
y, por eso, lo compartimos con vosotros.

Hace muchos años, cuando existían los Vikingos,
decoraban los pinos con velas y decoraciones para dar la bienvenida al invierno.
Para ellos era como volver a nacer.
En esa época, un señor que se llamaba San Bonifacio, llegó a esas tierras. 
Y la idea le pareció tan bonita que la adaptó a la tradición cristiana.
Cogió un árbol perenne (como los pinos y los abetos)
y como su hoja no se cae, representaría a Dios.
Utilizó manzanas para decorarlo
y representaría aquellas cosas de las que nos queremos arrepentir.
Y puso velas que simbolizaba que Jesús nacía, nacía la luz que iluminaba al mundo.

Desde hace más de 1400 años repetimos esta bonita tradición
que tanto disfrutan nuestros hijos
y que, como toda tradición, tiene una gran historia detrás.
¡Feliz Navidad!

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